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CENA DEL VIERNES

Pescado frío Natalia

1/2 kg de pescado fresco (el que usted prefiera); corte del centro, con la espina.
Consomé-‘
1 taza de vinagre de vino blanco.
1 taza de vino blanco seco.
1 tallo de apio cortado,
¡zanahoria cortada.
2 clavos de olor.
3 granos de pimienta.
1 cucharada de sal.
1 cucharadita de hierbas mixtas secas.

Utilice una cacerola pequeña, del tamaño justo como para contener el pescado. Ponga en la base un soporte para sostener el pescado. Colóquelo en la cacerola y vierta agua hasta apenas cubrirlo; luego saque el pescado y déjelo aparte. La cantidad de agua le indicará hasta dónde llenar la cacerola con el consomé.
Tire el agua, ponga todos los ingredientes para el consomé en la cacerola y agregue agua hasta llegar al nivel anterior. Cubra y hierva durante 20 minutos. Envuelva el pescado en un líen/.o para que no se deshaga y colóquelo en el soporte en la cacerola.
Cuando el consomé hierva nuevamente, reduzca el fuego a mínimo. Hierva durante 10 minutos porcada 2 1/2 cm de pescado, medido en su parte más ancha (20 minutos si tiene 5 cm de espesor).
Sáquelo cuidadosamente de la cacerola; escúrralo en papel absorbente, envuélvalo en papel de aluminio y póngalo en la nevera hasta que esté bien frío. Ouite el lienzo, saquete la piel al pescado y sirva con salsa de mostaza Henri.*
Ración para 2.

Salsa de mostaza Henri

1/4 de taza de mostaza de Dijón.
Endulzante artificial a gusto.
1/8 de taza de vinagre de vino blanco.
Sal y pimienta a gusto.
1/4 de taza de yogur natural descremado.
1/4 de taza de eneldo picado.

Mezcle todos los ingredientes. Guarde todo en un envase bien cerrado. En la nevera, puede durar de 2 a 3 semanas. Deliciosa con hortalizas frías o pescado.

Langosta a la Nage

1 taza de langosta cocida.
1/2 taza de caldo de gallina.
1/4 de taza de apio en pequeños trozos.
1/4 de taza de perejil picado, mezclado con
1 cucharada de eneldo fresco o seco.
Sal y pimienta a gusto.
1 yema de huevo.
1/4 de taza de vino blanco seco.
1 pizca de pimentón.

Caliente el caldo de gallina; cuando hierva, agregue el apio, mezcla de perejil y eneldo, sal y pimienta. Ponga el fuego a mínimo y deje hervir durante 10 minutos. Agregue los trozos de langosta. Deje 5 minutos. Mezcle la yema de huevo con el vino y el pimentón, y viértalo sobre la mezcla caliente. Sirva inmediatamente.
Ración para 1.

Manzanas asadas Óscar

1 manzana para hornear, mediana.
1/2 taza de agua mezclada con endulzante artificial.
Una pizca de canela.
Una pizca de nuez moscada.
Precaliente el horno a 180′.
Pele la manzana y quítele el centro, dejando la fruta entera.
Póngala en una fuente de horno pequeña. Vierta encima el agua sazonada. Hornee durante 20 minutos; luego observe si la fruta está bien cocida. Debe estar firme. Hornee más tiempo si es necesario; luego deje enfriar a la temperatura ambiente.
Ración para 1.

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CENA DEL MARTES

Setas en salsa Geraldo

6 setas grandes.
2 cucharadas de cebollas picadas.
1/2 diente de ajo (más o menos, a gusto), aplastado.
1 tomate mediano, pelado y picado.
Sal y pimienta a gusto.
Una pizca de canela.
Escaldar las sotas en agua hervida y salada durante tres minutos. Pasarlas por agua fría y secarlas con papel absorbente.
Untar una pequeña sartén con «spray» vegetal que no se pegue.
Dorar ligeramente las cebollas picadas y el ajo; ponga a fuego lento y agregue rápidamente el tomate y los condimentos. Corte las setas en rodajas y échelas a la salsa; condimente a gusto.
Cocine durante 10 minutos o hasta que las setas estén totalmente cocidas.

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Dieta para la Eliminación de la Alergia

La siguiente Dieta para la Eliminación de la Alergia es una manera simple de descartar a los alimentos como origen de la alergia. La dieta deberá seguirse exactamente durante tres días completos.

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Historias de casos típicos

Unas pocas palabras narran la historia de una mujer que sufría de diverticulitis y siguió el régimen aquí descrito: Cuando estaban de vacaciones, su esposo me envió esta postal. «Ana se portó bien, siguió su consejo, se recuperó, y ahora monta a caballo todos los días en este rancho de recreo.» Ana agregaba
una posdata: «Sin fiebre. Sin sensibilidad abdominal. Me siento muy bien. Muchas gracias.»
Crónica de un deportista: «Hay una vieja expresión en la vida —usted obtiene lo que paga —, pero hay excepciones a la regla. Dos años atrás recibí algunos consejos gratuitos del doctor T… los cuales no sólo salvaron mi vida sino que hicieron posible que la pudiera disfrutar y que pudiera comer después de ocho años de dieta estricta, y de estar casi dieciséis meses internado. En 1968 tuve tres operaciones, las cuales prácticamente me inmovilizaron durante un año. Cada una me llevó tres semanas en el hospital y tres semanas más para recuperarme.
»En 1970 tuve como tres o cuatro ataques de diverticulitis todos ellos dolorosos y fuertes. I-os antibióticos orales no me hacían efecto, de modo que tuve que recibirlos por vía endovenosa. El doctor T. simplemente dijo: «Pruebe sulfadiazina; es lo único que teníamos durante la guerra, y ningún paciente mío jamás tuvo perforación de intestino.» Los míos ya se habían perforado, causando una peritonitis.
»Durante la Navidad y el Año Nuevo de 1976 estuve tres semanas internado en el hospital. En febrero de 1976, mientras pescaba en la soledad del Yucatán, tuve otro ataque, pero esta vez estaba provisto de tabletas de sulfadiazina de 500 mg. Tomé seis tabletas durante la noche, y seis al día siguiente.
»Cuando regresé, inmediatamente me hice un recuento globular que dio 6.500 glóbulos blancos, mientras las veces anteriores había dado 10.000 y 15.000. Hay una expresión: «Los médicos entierran a sus errores, y los arquitectos (ése soy yo) hacen la hiedra.»
»Desde los ataques de febrero y abril, curados con sulfamidas, he podido comer alimentos fibrosos: apio, judías, col y hasta nueces. Mis movimientos intestinales, los cuales fueron difíciles durante ocho años, son ahora completamente normales.»
La experiencia que tuve con un amigo que además es mi dentista ilustra un dilema interesante y relativamente común. El doctor H. vino al consultorio una mañana temprano para decir me que había estado sufriendo de dolores en la zona derecha del bajo vientre durante cinco días. El examen descubrió sensibilidad abdominal y leve resistencia en esa área. El recuento de glóbulos blancos descubrió 10.000, contra los 6.000 que habitualmente tenía.
En un individuo joven, con estos clásicos síntomas y signos de apendicitis, una apendicectomía hubiera sido indicada con seguridad. Le expliqué la situación al doctor H. y sugerí tratarlo con sulfadiazina en la suposición de que podía tener una diverticulitis que interesara el colon derecho. Aun si se tratara de apendicitis existía la posibilidad de que el fármaco evitara la cirugía.
Por otro lado, si la cirugía descubría diverticulitis podía verse envuelto en un complicado procedimiento quirúrgico, que tal vez lo postrara por un tiempo. Un apéndice perforado era también una seria posibilidad, pero yo sentía que la sulfadiazina podría contener la situación dentro de un riesgo razonable.
En dos días estaba libre de síntomas. Tres semanas después, una enema de bario demostró que había divertículos en el colon ascendente Eso sucedió en 1972 y no ha habido reincidencias.
Otro caso, relatado por un paciente: «Un mes después de un ataque de diverticulitis, los rayos X revelaron la presencia de diverticulosis. Me preocupé, pues tenía varios amigos con dolencias similares y todos sufrían intensamente de vez en cuando.
Uno había muerto después de varias operaciones y los demás tenían complicaciones por el mal y las operaciones.
»El doctor T. me recetó dos tabletas de sulfadiazina tres veces al día durante el ataque agudo, que duró dos días. Además me indicó —en una eventual recurrencia de dolor con sensibilidad abdominal— que tomara dos tabletas de sulfamidas tres veces al día, y que contactara con cualquier otro médico si él no estaba.
»Por consejo del doctor T., siempre llevo una receta de sulfamidas en viajes tuera del área de mi casa. En varias ocasiones, cuando tuve problemas, usé la sulfadiazina como se me había indicado. En los dieciocho años no he tenido serios problemas.»

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CENA DEL SABADO

CENA DEL SABADO

Pollo asado Samm

1 pollo de 1 kg o 1 l/2kg, cortado en ocho porciones; quite toda la piel y grasa.
4 cucharadas de caldo de gallina.
1/4 de cucharadita de pimienta negra.
2 ratnitas de perejil picado.
1/4 de cucharadita de orégano.
3/4 de cucharada de sal de ajo.
1 cebolla mediana, cortada muy fina.
1/2 kilo de setas frescas, cortadas.
3 cucharadas de agua.
2 cucharadas de almendras picadas.

Coloque el pollo en una fuente de horno poco profunda, con el caldo, y dórelo rápidamente de todos los lados, a unos 12 cm de la llama, girándolo continuamente y manteniéndolo mojado con el caldo. Sáquelo de la parrilla y póngale pimienta, perejil, orégano y sal de ajo. Caliente el horno a 175°. Agregue la cebolla, las setas y agua al pollo en la fuente; cubra y hornee hasta que el pollo esté tierno y las cebollas bien cocidas (aprox. 3/4 a una hora). Manténgalo remojado mientras se cocina, agregando agua hirviendo o caldo si es necesario. Cubra con las almendras picadas antes de servir.
Ración para 4.

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JUEVES: DIA ITALIANO

Almuerzo

•Berenjenas con queso.
Ensalada de hortalizas de hoja, la cantidad que desee, con vinagre y limón.
•Melocotón con salsa de frambuesa.
Café/té.

Cena

•Setas rellenas asadas.
•Ternera a la napolitana.
1/4 de taza de arroz blanco hervido.
*Guiso de calabacines.
Café/te.