Somos afortunados por vivir en lo que yo pienso que es una época de oro en los Estados Unidos. Las oportunidades son ilimitadas. La comida es abundante. Las estadísticas de salud predicen una larga vida. Debemos ser lo suficientemente inteligentes para disfrutar y sacar lo mejor de estas bendiciones. Una gran parte de eso significa para usted mantenerse en línea, delgado, activo, y con excelente salud.
Los cambios que se han producido en la medicina desde que me gradué en la Universidad, en el año 1933, son milagrosos. Se comparan muy favorablemente con los milagros modernos de la radio, la televisión en colores, el rayo láser, el poder atómico, los viajes aéreos y espaciales que a los jóvenes les parecen tan naturales.
Durante mis días de estudiante de medicina había un libro pequeño llamado Drogas útiles, que contenía unas 20 medicaciones que tenían efectos terapéuticos específicos y útiles. Ahora hay literalmente cientos de ellas. Como ejemplos, a excepción de la insulina, tiroides y adrenalina, teníamos pocas de las milagrosas hormonas de las que disponemos en la actualidad.
Los antibióticos comenzaron en 1933 con las sulfamidas, y la penicilina alrededor de 1941. Ahora existen suficientes variedades de antibióticos para elegir como para justificar la subespecialidad de «enfermedades infecciosas». Vacunas de distintos tipos han eliminado el horror de la polio y un montón de otras enfermedades víricas y bacterianas.
Los avances en el diagnóstico (catéteres, isótopos, lamino grafías, cateterización arterial, arteriografías, etc.), la anestesia, los anticoagulantes y los antibióticos, han transformado en rutina los procedimientos quirúrgicos complicados. Éstos incluyen resección de pulmones, intrincados procedimientos cerebrales, diálisis renales, trasplantes conjuntos, trasplantes de válvulas cardíacas, «by-pass» en la arteria coronaria para la angina de pecho y muchos más.
Los diuréticos y nuestro conocimiento de la importancia del sodio han hecho muy efectivo el tratamiento de la insuficiencia cardíaca congestiva, de manera que podemos borrar la (palabra «hidropesía*» del léxico médico. Las unidades de atención coronaria, los «shocks eléctricos, las máquinas de cardioversión, y marcapaso-s. son maravillas que nadie se hubiera imaginado treinta años atrás.
Estas innumerables drogas y procedimientos quirúrgicos hacen hoy ¡posible curar y aliviar al 95 % de los pacientes, atendidos en el consultorio.
No hace tanto tiempo que Oler, uno de los más grandes galenos de’ todos los tiempos, alentó a los médicos piara que fueran pacüentes, comprensivos y tiernos, ya que eso era prácticamente todo lo que podían ofrecer terapéuticamente. El gran desafío de la época era hacer un diagnóstico después de? examinar al paciente en su lecho.
Generalmente no se toma conciencia de lo importantes que han sido las compañías químicas en el progreso de la medicina.
Se las acusa a menudo de tener ganancias excesivas y muy poca preocupación por el público. Aun cuando los costos concernientes a la cura de una enfermedad aguda pueden parecer exorbitantes, no pueden compararse con el tiempo y los gastos de sanatorio que han evitado. Es la enfermedad crónica la que desgraciadamente se transforma en una carga, a pesar del alivio obtenido.
El gobierno y el público han sido remisos, creo, en reconocer y expresar su gratitud por los grandes avances que esta industria ha hecho en el mundo occidental durante los últimos 40 años.
El excitante privilegio de ser testigo de los fenomenales avances médicos y quirúrgicos de estos años me han posibilita do encarar muchos problemas de un modo simple y fundamental.
Espero que la discusión de los problemas médicos y de las distintas dietas presentadas en este libro, les proporcionen alivio y ayuda a muchos de ustedes. Les deseo salud, bienestar y una vida larga y feliz.

Aposte-nos-alimentos-que-aumentam-a-saciedade-02

Condimentos, especias, hierbas permitidas en dietas con restricción de sodio

AjedreaExtracto de piperita
AjoExtracto de vainilla
AlazorHinojo
AlbahacaJengibre
AlcaraveaJugo de lima
AnísJugo de limón
AzafránKetchup (dietético, únicamente)
Cacao en polvo sin azúcarLaurel
Caldos en cubitos, dietéticos,Con bajo contenido

de sodio (menos

5 mg de sodio por cubito)

Menta
Miel
Mostaza
Nuez moscada
CanelaOrégano
CardamomoPaprika
Carnes ablandadas ( dietéticasCon poco sodio,

únicamente)

Perejil
Pimienta blanca
Pimienta de Jamaica
CayenaPimienta negra
CebolletasPimiento picante en polvo
Clavo de olorPimientos
CocoRaiz de rábano blanco o rábanoPreparado com sin sal
CominoRomaza
CurcumaRomero
Curry en polvoSalsa de tomate
EnebroSalvia
EneldoSemillas de amapola
EstragónSemillas de cilantro
Extracto de almendrasSemillas de sésamo
Extracto de carne ( dietético,Con poco sodio, únicamente)Sustitutos del azúcar
Tomillo
Verdolaga
Vinagre
Vino ( como condimento)
arroz integral com grãos

DIETA TÍPICA DE ARROZ

Alimentos que deben evitarse

Todo tipo de alimentos con proteínas, grasas, todo tipo de carbohidratos excepto aquellos permitidos; sal, especias y todas las hortalizas.

Alimentos permitidos

ARROZ: Arroz y productos del arroz… copos de arroz, arroz hervido, arroz inflado.
FRUTAS: Todo tipo… frescas, en lata, excepto dátiles y aguacates.
AZOCAR: Azúcar blanca o negra, miel.
JUGOS DE FRUTA: Todo tipo… frescos q en lata; menos jugo de tomate.

p1

POSTRE

Peras o melocotones cocidos.
No usar laxantes o chicles.
Recuerde que el objetivo de esta dieta no es ayudar al paciente a perder peso, sino descubrir qué es lo que le hace mal. Si todavía tiene síntomas de alergia al final del tercer día, se puede descartar a los alimentos como su causa.
Si los síntomas se han calmado durante los tres días, entonces comience a agregar nuevos alimentos muy gradualmente.
Leche, huevos, trigo, mariscos y chocolate son algunas de las causas más comunes de alergia, de modo que lo mejores probarlas pronto. Para complicar las cosas, a veces más de un alimento pueden causar problemas.

11ecyhpadl9lhdnole5uij4ta

HISTORIAS DE CASOS TIPICOS

Unas pocas palabras narran la historia de una mujer que sufría de diverticulitis y siguió el régimen aquí descrito: Cuando estaban de vacaciones, su esposo me envió esta postal. «Ana se portó bien, siguió su consejo, se recuperó, y ahora monta a caballo todos los días en este rancho de recreo.» Ana agregaba una posdata: «Sin fiebre. Sin sensibilidad abdominal. Me siento muy bien. Muchas gracias.»
Crónica de un deportista: «Hay una vieja expresión en la vida —usted obtiene lo que paga — , pero hay excepciones a la regla. Dos años atrás recibí algunos consejos gratuitos del doctor T., los cuales no sólo salvaron mi vida sino que hicieron posible que la pudiera disfrutar y que pudiera comer después de ocho años de dieta estricta, y de estar casi dieciséis meses internado. En 1968 tuve tres operaciones, las cuales prácticamente me inmovilizaron durante un año. Cada una me llevó tres semanas en el hospital y tres semanas más para recuperarme.
»En 1970 tuve como tres o cuatro ataques de diverticulitis, todos ellos dolorosos y fuertes. Los antibióticos orales no me hacían efecto, de modo que tuve que recibirlos por vía endoveno- sa. El doctor T. simplemente dijo: «Pruebe sulfadiazina; es lo único que teníamos durante la guerra, y ningún paciente mío jamás tuvo perforación de intestino.» I-os míos ya se habían perforado, causando una peritonitis.
«Durante la Navidad y el Año Nuevo de 1976 estuve tres semanas internado en el hospital. En febrero de 1976, mientras pescaba en la soledad del Yucatán, tuve otro ataque, pero esta vez estaba provisto de tabletas de sulfadiazina de 500 mg. Tomé seis tabletas durante la noche, y seis al día siguiente.
Cuando regresé, inmediatamente me hice un recuento globular que dio 6.500 glóbulos blancos, mientras las veces anteriores había dado 10.000 y 15.000. Hay una expresión: «Los médicos entierran a sus errores, y los arquitectos (ése soy yo) hacen la hiedra.»
»Desde los ataques de febrero y abril, curados con sulfamidas, he podido comer alimentos fibrosos: apio, judías, col y hasta nueces. Mis movimientos intestinales, los cuales fueron difíciles durante ocho años, son ahora completamente normales.»
La experiencia que tuve con un amigo que además es mi dentista ilustra un dilema interesante y relativamente común. El doctor H. vino al consultorio una mañana temprano para decirme que había estado sufriendo de dolores en la zona derecha del bajo vientre durante cinco días. El examen descubrió sensibilidad abdominal y leve resistencia en esa área. El recuento de glóbulos blancos descubrió 10.000, contra los 6.000 que habitualmente tenía.
En un individuo joven, con estos clásicos síntomas y signos de apenaicitis, una apendicectomía hubiera sido indicada con seguridad. Le expliqué la situación al doctor H. y sugerí tratarlo con sulfadiazina en la suposición de que podía tener una diverticulitis que interesara el colon derecho. Aun si se tratara de apendicitis existía la posibilidad de que el fármaco evitara la cirugía.
Por otro lado, si la cirugía descubría diverticulitis podía verse envuelto en un complicado procedimiento quirúrgico, que tal vez lo postrara por un tiempo. Un apéndice perforado era también una seria posibilidad, pero yo sentía que la sulfadiazina podría contener la situación dentro de un riesgo razonable.
En dos días estaba libre de síntomas. Tres semanas después, una enema de bario demostró que había divertículos en el colon ascendente. Eso sucedió en 1972 y no ha habido reincidencias.
Otro caso, relatado por un paciente: «Un mes después de un ataque de diverticulitis, los rayos X revelaron la presencia de diverticulosis. Me preocupé, pues tenía varios amigos con dolencias similares y todos sufrían intensamente de vez en cuando.
Uno había muerto después de varias operaciones y los demás tenían complicaciones por el mal y las operaciones.
»E1 doctor T. me recetó dos tabletas de sulfadiazina tres veces al día durante el ataque agudo, que duró dos días. Además me indicó —en una eventual recurrencia de dolor con sensibilidad abdominal— que tomara dos tabletas de sulfamidas tres veces al día, y que contactara con cualquier otro médico si él no estaba.
»Por consejo del doctor T., siempre llevo una receta de sulfamidas en viajes fuera del área de mi casa. En varias ocasiones, cuando tuve problemas, usé la sulfadiazina como se me había indicado. En los dieciocho años no he tenido serios problemas.»

alimentos-que-debe-evitarse-abdomen-plano

DIETA PARA LA ÚLCERA

Alimentos que deben evitarse

Café y té.
Todo alimento graso o frito, incluyendo caldos.
Carnes y pescados ahumados y en conserva.
Cerdo.
Especias y condimentos.
Sopas de carne.
Tomates, jugo de tomates, sopa de tomate.
Pastas, conservas, nueces, golosinas.
Estimulantes y agua carbonatada.
Alcohol.
Se toman antiácidos entre comidas y antes de acostarse.
También se utilizan para aliviar el dolor y malestar en cualquier momento.
Existen una gran cantidad de medicamentos; algunos de los más nuevos son particularmente efectivos. Consulte a su médico.
Generalmente lleva alrededor de seis semanas curar una úlcera, a pesar de que los síntomas se alivian en pocos días.
Las úlceras generalmente se repiten, especialmente en la primavera y el otoño. Una vieja úlcera con bordes y base fibrosos puede ser resistente a la terapia.
El tratamiento dietético para la hernia hiatal y esofagitis es similar al de la úlcera péptica.

dieta-proteccion-biliar

Enfermedades de la vesícula biliar

Una vesícula sin cálculos raramente causa los típicos síntomas de una enfermedad vesicular: indigestión, sensación de plenitud, eructos, flatulencias y/o dolor. Un dolor agudo en la parte superior del abdomen, generalmente muy severo, con sensibilidad abdominal en la parte superior derecha o media del abdomen, es casi un diagnóstico. El dolor frecuentemente se irradia hacia el omóplato derecho.
Los síntomas generalmente se presentan después de un par de horas de una comida pesada, muy a menudo en la mitad de la noche. La orina es frecuentemente oscura y las deposiciones son claras, porque la bilis no pasa hacia el intestino delgado.
La mayoría de los cirujanos insisten en la extracción quirúrgica de la vesícula que contiene cálculos; debo decir que con la cirugía moderna y sus excelentes resultados están justificados.
En los mayores, de todos modos, generalmente aconsejo a mis pacientes someterse a la operación solamente si tienen síntomas que no pueden controlarse evitando fritos y alimentos ricos en grasas.
Unos pocos centros de investigación están experimentando con una sustancia para disolver los cálculos biliares, pero hasta ahora no hay manera de eliminarlos sino quirúrgicamente.