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Al médico

Man sido cuarenta y cinco años de práctica activos, completos y excitantes. Los grandes avances en medicina y cirugía hoy hacen posible curar o aliviar a más del 95 por ciento de los pacientes atendidos en el consultorio.
Uno de los aspectos más desalentadores del gran progreso logrado es que se complican innecesariamente problemas que son esencialmente simples. La confianza depositada en la opinión médica con respecto a una situación relativamente fácil, se ve debilitada por múltiples procedimientos de laboratorio —en un intento por confirmar lo obvio (sistema también muy caro y que requiere mucho tiempo).
Al médico bien preparado le resulta difícil descartar lo académico en el cuidado práctico de un paciente. Este tipo de enfoque se manifiesta también cuando la dieta constituye un elemento importante en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Yo creo en el enfoque empírico. A través de los años, después de muchas experiencias he acumulado un número de dietas y procedimientos que los pacientes con problemas especiales han encontrado fáciles de seguir bajo mi supervisión.
Este libro no pretende ser una documentación científica o académica del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.
Consiste en un enfoque práctico a ciertos problemas médicos muy comunes, en un esfuerzo para educar al público y estimular a la profesión médica para que adopte procedimientos médicos simples cuando sea posible.

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Insuficiencia cardiaca congestiva

Como resultado de varios tipos de «lesiones», el músculo cardíaco es a veces incapaz de mantener una circulación satisfactoria.
Esto puede causar hinchazón en los pies, acumulación de líquido en los pulmones (dificultad para respirar) o en otras partes del cuerpo (hinchazón del hígado, etc.). Esto se llama insuficiencia cardíaca congestiva y es tratada generalmente de la misma manera, no importa qué clase de enfermedad cardíaca la haya causado.
Es necesario que todo paciente cardíaco sea educado sobre el modo de evitar un fallo cardíaco agudo, es decir, el repentino severo acceso de dificultad respiratoria. Esto se puede lograr independientemente del tipo de enfermedad cardíaca, ya sea congénita, valvular, hipertensiva o infarto del miocardio (enfermedad coronaria) causal.
Les doy a mis pacientes cardíacos un bosquejo, en términos legos, de la naturaleza de su enfermedad, los síntomas que pueden presentarse y cómo pueden y deben cooperar en el tratamiento de su enfermedad.
Éstos son los puntos a los que doy mayor énfasis:

CONTROL DIARIO DE PESO

El instrumento más valioso en el diagnóstico, cuidado y tratamiento de la insuficiencia cardíaca congestiva es una buena balanza. El paciente debe pesarse diariamente antes del desayuno y mantener un control exacto de peso. En el cardíaco, un aumento de peso generalmente indica una excesiva acumulación de líquido. Cada litro de agua pesa un kilogramo. Un aumento de peso de un kilogramo podría, por consiguiente, indicar una acumulación de un litro de líquido. Como no hay manera de saber con certeza si el peso adicional corresponde a un aumento de tejido adiposo o a retención de líquido, se debe instruir al paciente acerca de cómo tomar un diurético para ayudar a determinar eso. Cuando se requiere una resolución rápida, se puede administrar un diurético inyectable. Si el peso aumentado se debe al líquido, éste pasará a la orina.

LA SAL EN LA DIETA

Cuando la circulación es deficiente los ríñones no pueden filtrar la sal y los líquidos adecuadamente. Es imposible determinar por medio de ninguna investigación simple o complicada, exactamente cuánta sal (sodio) puede recibir sin riesgo un paciente cardíaco. Sólo sabemos que el ion de sodio retiene el agua en los fluidos y tejidos del cuerpo.
Ningún paciente que sea propenso a un fallo cardíaco agudo debe agregar sal en la mesa. Las pruebas a través de las fluctuaciones de peso y la observación cuidadosa determinarán si, y hasta qué limite, debe ser restringida la sal en la comida. Para el individuo con enfermedades cardíacas clase III y IV (muy serias), la comida debe tener la menor cantidad posible de sal.
(Ver lista de c Antes de que comprendiéramos la importancia de la sal (sodio) y antes de los efectivos diuréticos, la única manera de eliminar el exceso de líquido del cuerpo para aliviar la dificultad respiratoria era drenar el fluido a medida que se acumulaba en el pecho. Como interno en el Hospital Bellevue de Nueva York, en 1933, realizaba de cuatro a ocho paracentesis (punciones para evacuar líquidos retenidos en el abdomen, etc.) por día.
Tuve el privilegio de estar presente en la primera disertación científica sobre la importancia del sodio, en la Asociación de Médicos Americanos en Atlantic City en 1939, dictada por el doctor H. A. Schroeder, del Instituto Rockefeller. Fue un concepto excitante y revolucionario. Antes de esa conferencia restringíamos la ingestión de líquido de los pacientes cardíacos a 800 ce por día. a pesar de lo penoso que esto resultaba. Hoy no es necesario que ningún paciente cardíaco, no importa la gravedad del caso, esté edematizado (acumulación excesiva de líquido), o que tenga dificultad respiratoria.

DIURETICOS

El uso apropiado de modernos diuréticos hace que muy rara vez un paciente, aun con un severo daño cardíaco, deba abstenerse tanto de la sal. que su comida resulte totalmente insulsa e «incomible». La lista de hierbas aceptables ofrecidas en este libro pueden ser útiles para hacer la comida más agradable.
Un número de diuréticos orales inocuos pueden ser administrados diariamente o varias veces a la semana para ayudar al riñon a filtrar la sal y el agua. Estos medicamentos hacen posible que los pacientes cardíacos puedan poner una cantidad casi normal de sal en su comida. La dosis de diurético variará de acuerdo con la eficiencia cardíaca y la cantidad de sal ingerida.
La curva de peso del paciente, controlada diariamente, será una guía para la ingestión de diuréticos. Deberá tomarse un diurético cuando el peso suba tanto como un kilo. No espere a tener dificultad respiratoria o los tobillos hinchados. La dosis diurética de mantenimiento es finalmente fácil de determinar por este procedimiento.

DIGITAL

Este medicamento aumenta la eficiencia del músculo cardíaco.
No debe ser nunca interrumpido o aumentado sin el consentimiento del médico.

CLORURO DE POTASIO

Un bajo nivel de potasio en el organismo causa debilidad muscular y, ocasionalmente, náusea. La pérdida de potasio suele ocurrir cuando son administrados diuréticos durante un largo período de tiempo. Cuando esto ocurre se administra cloruro de potasio por vía oral, muy raramente por inyección. (Ver lista de alimentos con alto contenido de potasio, al final de esta sección.)
Cuando la insuficiencia cardíaca congestiva ha respondido a estas medidas, el músculo cardíaco puede entonces mantener una circulación satisfactoria y el paciente estará en condiciones de reemprender sus actividades habituales. En realidad, con el tratamiento adecuado, la eficacia cardíaca podrá mejorar en muchos casos.
Con nuestro conocimiento actual, y los agentes terapéuticos disponibles, es posible mantener a los pacientes aliviados, con muy raras excepciones, no importa cuan severa sea la enfermedad cardíaca.