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Casos referentes a la Dieta para eliminación de la Alergia

Incluyo las historias actuales de algunos de mis pacientes alérgicos para ofrecer un panorama más claro de la amplia variedad de problemas y soluciones que existen en casos de alergia.

CASO A: «Inmediatamente después del nacimiento de mi primer hijo, comencé a tener dolores de cabeza. Esto ocurría en cualquier momento. El doctor T. sugirió que los dolores de cabeza podían estar relacionados con lo que comía. Seguí su Dieta para la Eliminación de la Alergia durante tres días y no tuve ningún dolor de cabeza.
»Agregué algunos alimentos diariamente, y todavía seguía bien. Cuando agregué huevos, los dolores de cabeza recomenzaron. Hice esto tres veces, para estar segura.
»Eliminé los huevos de mi dieta durante seis meses. Entonces el doctor T. sugirió que probara muy pequeñas cantidades de huevo Después de un tiempo pude tolerarlos nuevamente.
Cinco años después tuve mi segundo hijo y comencé nuevamente con la alergia a los huevos. Una vez más eliminé los huevos y subproductos de mi dieta. Esto dio resultado. Más adelante pude reincorporar los huevos del mismo modo.»

CASO B: «Hace casi veinte años tuve frecuentes ataques de vómitos y diarrea. Mi doctor me puso a dieta blanda (yema de huevo y otros elementos). No hubo caso. Me deshidraté. Fui internado en un hospital donde me dieron suero. Luego dieta blanda (huevos y leche). Más vómitos y diarrea, con severos dolores de estómago.
»Varias veces el dietista cometió errores y me dio sándwiches (de pavo). Me dejaron ir a casa muy débil y delgado.
«Fui a casa de mis padres a recuperarme. Dieta blanda: más síntomas. Después de varios días tuve un dolor tan agudo que me llevaron a otro hospital en una ambulancia. Me observaron con rayos X.y se efectuó un diagnóstico de obstrucción intestinal.
»Fui operado para sacar la obstrucción intestinal Puesto a dieta blanda tuve nuevamente vómitos, diarrea y dolores intestinales. El doctor T. vino a verme, me interrogó cuidadosamente y dedujo que mis síntomas estaban en directa relación con las yemas de huevo que estaba tomando. Fueron inmediatamente prohibidas.
»Desde entonces evito la leche y los huevos. Si a veces quiebro la dieta (comiendo alimentos que sé que no debería, como creps o torta) los síntomas se presentan nuevamente. Una vez probé un poco de leche, pero mi corazón latió tan violentamente que nunca lo volví a hacer.»

CASO C: «A Intervalos, durante varios años, sufrí de agudos síntomas de úlcera, severos dolores de cabeza, calambres, náuseas, diarrea y otros malestares generales. Ni la vesícula, ni estudios radiográficos, ni un examen neurológico, revelaron algo significativo.
«Se me ordenó seguir una dieta blanda. La dieta consistía en tomar productos lácteos tales como quesos, flan y leche. Mi frenética madre insistía en «fortalecerme» a diario con una yema de huevo. Los síntomas continuaban.
»Años después mis dos hijas comenzaron a manifestar los mismos síntomas. Cautelosamente limité su dieta a productos lácteos blandos. Los episodios de dolores de cabeza y náusea se intensificaron. Cualquier padre puede imaginar mi desesperación. Un día, le mencioné esta desesperante situación al doctor T.
»Tenía sospechas de una alergia alimentaria. Mis hijas y yo probamos la Dieta de Eliminación para la Alergia. Las jaquecas matinales, las náuseas y los malestares intestinales desaparecieron. Unas veinticuatro horas estábamos libres de síntomas. Con esa simple tarea de investigación se descubrió que la leche y los productos lácteos eran el origen del problema.
»EI doctor T. sugirió que después de seis meses podría ser posible reincorporar pequeñas cantidades de productos lácteos.
Me complace informarles que todos gozamos ahora de buena salud. Cuando los viejos síntomas familiares comienzan a reaparecer, de inmediato reorganizo mi dieta.»

CASO D: «Mi erupción comenzó en mayo de 1976. Se iniciaba siempre bajo mi brazo izquierdo o bajo mis muslos. La erupción aparecía primero como series de pequeñas manchas rojas y con de letra C, no sobresalientes. A medida que se extendía, formaba un círculo o guirnalda. Y mientras se extendía del centro hacia afuera, la erupción se extendía con la misma forma circular, mientras el centro lentamente se iba aclarando. Nuevas manchas eran visibles bajo la piel, antes de que brotaran. Algunas veces me provocaban picazón.
»Consulté a un dermatólogo, quien me trató durante dos meses aproximadamente sin resultados. Me prescribió antihistamínicos, cortisona en ungüento e inyectable, Las píldoras me hacían sentir cansado, angustiado y nervioso. Las inyecciones hicieron desaparecer la erupción, pero ésta retornaba en cuanto me las dejaba de aplicar. Me hicieron una biopsia para determinar si la erupción era una lesión fungida (debida a hongos). La muestra fue enviada al laboratorio, donde hallaron el tejido lleno de antihistamínicos.
»También fui examinado por otro dermatólogo, quien me recetó unas píldoras que me hicieron sentir muy mal (nervioso, ansioso, agitado). Probó con una dosis pequeña, pero eso no nos ayudó a mí ni a la erupción.
«Ambos doctores me hicieron también análisis de sangre.
»En agosto, la erupción ya era muy severa y se había extendido bajo los dos brazos, piernas, muslos, y sobre ambas nalgas.
»E1 médico de mi familia sugirió que tomara 8 mg de cortisona por vía oral, día por medio, más antihistamínicos todos los días, para librarme de la erupción y no preocuparme a esta altura por la causa. Esto hizo desaparecer la erupción hasta el mes de febrero, en que apareció nuevamente. Un amigo que era pediatra especializado en alergología pensó que podía ser una dermatitis de contacto. Sugirió que usara únicamente ropa de algodón y jabón blanco para la ropa y aseo personal. Esto no hizo ninguna diferencia, así que volvía las píldoras de cortisona.
»En marzo consulté a otra dermatóloga, quien pensó que tenía una reacción causada por algún producto químico. Me indicó una pasta de dientes especial y evitar alimentos con colorantes o aditivos artificiales. Me recetó unos medicamentos que me ayudaron relativamente. Impidieron que la erupción se expandiera, pero no desapareció. Me envió entonces a un especialista en alergología, quien también pensó que la erupción era causada por algún producto químico. Durante este tiempo me hicieron todo tipo de análisis de sangre, pruebas de laboratorio, hasta un análisis parasitológico de materia fecal. Todos
fueron negativos. Nuevamente volví a la cortisona —seis tabletas de 5 mg por día —. Debía interrumpirla dosis al cabo de unos días, y continuar luego con la otra medicación. La erupción finalmente desapareció en septiembre.
»En abril de 1978 la erupción reapareció. Comencé a tomar las píldoras nuevamente, las cuales me ayudaron. Cuando las seis tabletas de 5 mg diarios eran reducidas gradualmente a dos, la erupción retornaba.
»En mayo, el doctor T. se interesó por mi problema (era el médico de mi marido y es ahora el mío); me indicó que debía hacerse una prueba definitiva para determinar de una vez por todas si la erupción estaba o no relacionada con la comida. Me recetó una dicta especial durante tres días limitada a: harina de avena, azúcar, mantequilla, arroz, cordero, zanahorias y peras en lata únicamente (ni café ni té). Después de tres días, la erupción comenzó a desvanecerse, y en dos días más desapareció.
«Las instrucciones del doctor T. fueron de añadir un nuevo alimento por vez en grandes cantidades. Si el nuevo alimento no provocaba la erupción después de tres o cinco horas, ese alimento podía considerarse seguro. Agregaba un nuevo alimento cada tres o cuatro días. Pude interrumpir la medicación en poco tiempo. Después de tres meses descubrí que cualquier alimento que llevara harina blanca, harina de trigo o salvado hacía que la erupción apareciera nuevamente. También descubrí que el café me alteraba.
»Esta. según mi memoria, es la historia de “Mi erupción”.
Estoy convencida de que estamos en el camino indicado, y estoy muy agradecida.»

Resumiendo

La Dieta de Eliminación para la Alergia es simple y no costosa.
Usted y su médico estarán de acuerdo en que no sólo es un diagnóstico y procedimiento terapéutico valioso, sino que es el único camino práctico disponible.