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Diverticulosis y diverticulitis

La diverticulosis es probablemente el desorden más común del intestino grueso. Un diverticulodc colon es una protuberancia anudamiento de la capa interna del colon a través del saco muscular del mismo.
Un divertículo puede variar en tamaño desde un hoyuelo apenas visible hasta una bolsa de dos centímetros, o más, de diámetro. La diverticulosis es la presencia de dos o más bolsas; en muchos casos puede llegar a haber tantas como ciento.
La diverticulitis es la infección de una o más de esas bolsas.
Causa dolor y sensibilidad abdominal sobre el área de inflamación, y puede estar acompañada de un considerable aumento de glóbulos blancos y fiebre. Esta situación requiere tratamiento de emergencia.
En las primeras etapas la situación puede ser fácilmente tratada. Si es descuidada puede conducir a la formación de abscesos y requerir una extensa cirugía.
He visto modas de dietas para diverticulitis, desde la abstención total de alimentos fibrosos o difíciles de digerir, hasta el popular, actual concepto de dicta con grandes cantidades de este tipo de alimento. En mi opinión, la dieta es de pequeño o ningún significado. La experiencia de un deportista, descrita a continuación, no es inusual. Muy a menudo los pacientes deben seguir innecesarias restricciones dietéticas. De todos modos, si un paciente piensa que un alimento en particular le causará un ataque de diverticulitis, obviamente es prudente para él, en esas circunstancias, evitar el alimento en cuestión.
Una regla práctica, útil de tener en cuenta para todos, es que siempre que un individuo presente dolor con sensibilidad abdominal, él o ella deben iniciar tratamiento médico de inmediato.
En realidad, cualquier sensibilidad abdominal debería ser considerada como una «emergencia» médica. Dolor sin defensa, aunque severo, es raramente una emergencia seria; pero por las dudas, consulte a su médico.
Debe sospecharse un diagnóstico de diverticulitis, especialmente en las personas mayores, siempre que haya dolor en el bajo vientre con sensibilidad abdominal y en raras circunstancias, cuando la sensibilidad abdominal se presenta en los cuadrantes superiores del abdomen.
Les aconsejo a mis pacientes, en esas circunstancias, que eviten purgantes y que comiencen a tomar un antibiótico inmediatamente. Mi elección, después de años de uso satisfactorio, es la sulfadiazina. I g. En este libro he evitado cuidadosamente la recomendación de un medicamento específico, pero mi convicción de esto es tan grande que haré una excepción.
Deberá tenerse en cuenta la posibilidad de una alergia a la sulfadiazina como con cualquier otro medicamento. La manifestación de alergia más común es una erupción. Ocasionalmente la sulfadiazina puede causar fiebre. Deberán repetirse hemogramas cada diez días.
Obviamente soy una excepción en este concepto. Es desafortunado, pienso, que los jóvenes y bien preparados especialistas en enfermedades infecciosas no usen la sulfadiazina. Confían en los nuevos antibióticos, los cuales, en mi opinión, son inferiores en el tratamiento de esta condición. Muchos de estos médicos, simplemente en virtud de su edad, no tienen experiencia con las sulfamidas que precedieron a nuestros modernos antibióticos.
Además, es extremadamente difícil demostrar la susceptibilidad de los organismos a las sulfamidas. porque el medio en que esos organismos crecen interfiere con la acción Je los antibióticos sulfa. Mi convicción acerca del uso de la sulfadiazina se ha afirmado después de largos años de observar sus resultados positivos. Nunca debí enviar a un paciente a cirugía por un divertículo perforado después de seguir el consejo previo.
Ocasionalmente los pacientes tienen ataques recurrentes de diverticulitis. Un esos casos se requerirá sulfadiazina de 5 g por la mañana y por la tarde, para mantener la diverticulitis bajo control. He tenido pacientes siguiendo esta rutina durante más de veinte años, con buenos resultados.