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Arteriosclerosis, colesterol y triglicéridos

La arteriosclerosis se define comúnmente como «una enfermedad arterial caracterizada por el endurecimiento y engrosamiento de las paredes arteriales, con disminución del caudal sanguíneo». Ocurre predominantemente en hombres después de los 40, pero no exámenes realizados post mortem a las víctimas de la guerra revelaron que personas jóvenes pueden tener señales tempranas de esta enfermedad.
La hipertensión, la diabetes, un metabolismo irregular de lípidos hereditario y hábitos alimentarios deficientes son las causas más comunes.
Colesterol y triglicéridos se han convertido, en los últimos años, en terminios familiares. Los expertos médicos están en desacuerdo acerca de cuál de los dos es más importante en el desarrollo de la arteriosclerosis. Los estudios internacionales de distintas poblaciones han confirmado que la dieta tiene influencia en el nivel de colesterol y de triglicéridos en la sangre.
El diagnóstico y tratamiento de la llamada hiperlipoproteinemia son extremadamente complejos y requieren atención profesional experta. El propósito de esta breve descripción es para que usted sepa de un modo simple los alimentos que deban consumir, y los que se deban evitar, para bajar el nivel de colesterol y ole triglicéridos. Existen varios medicamentos cuando la dieta sola es insuficiente.
La dieta básica es baja en grasas y en consecuencia baja en colesterol. También es relativamente baja en alimentos productores de triglicéridos. Es importante en toda alteración de lipoproteínas que los triglicéridos. Es importante en toda alteración de lipoproteínas que los individuos obesos alcance y mantengan un peso ideal. La Dicta puede resultar de gran ayuda. Obviamente su médico deberá controlar su progreso.

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Diabetes

Recientes investigaciones postulan varias causas o mecanismos muy complicados para esta enfermedad. Es aún más grande la diversidad de opiniones con respecto a la definición de la diabetes. Esencialmente es la incapacidad de quemar o usar la glucosa apropiadamente de modo que la glucosa del caudal sanguíneo aumenta a niveles anormales y aparece en la orina.
La insulina es la hormona necesaria para tener un metabolismo de glucosa apropiado. En algunos diabéticos hay una deficiencia absoluta de insulina. En otros, la deficiencia varía.
Para los diabéticos la dieta es de suma importancia. En una época se les indicaban dictas muy difíciles y complicadas, y desafortunadamente todavía son utilizadas por algunos médicos y especialistas. Requieren pesar cuidadosamente todos los alimentos y un cálculo elaborado del porcentaje de carbohidratos, grasas y proteínas. Una dieta lógica para diabéticos no necesita de estas medidas extremas, excepto en casos muy inusuales.
La gran mayoría de diabéticos adultos están libres de cetosis y tienen sobrepeso. Muchos de ellos no pueden ni siquiera ser conscientes de que son diabéticos si los síntomas son mínimos y las fluctuaciones del azúcar en la sangre no son dramáticas.
Pueden haber subsistido con una dieta segura porque se sentían mejor si evitaban o comían ciertos alimentos.
El llamado «diabético lábil» es extremadamente difícil de controlar, y requiere una supervisión ultra cuidadosa. Este individuo entra en shock con facilidad cuando recibe mucha insulina y en coma cuando ésta es insuficiente. El shock se debe a un contenido muy bajo de glucosa en la sangre. El coma es el resultado de «queman) demasiada grasa porque la glucosa no se quema apropiadamente, dando acidosis como resultado. El organismo puede quemar o metabolizar una determinada cantidad de gramos de grasa eficientemente. Por encima de esa cantidad, la grasa metabolizada pasa a representar una acumulación de cetonas, causando acidosis y coma.
Los síntomas de baja azúcar en la sangre son sudor, ansiedad, temblor, hambre y. finalmente, shock. Un trozo de chocolate o un poco de azúcar, un vaso de jugo de naranja o cualquier bebida azucarada darán alivio inmediato si se lo toma a tiempo.
El coma es frecuentemente anunciado por malestar general, debilidad, fatiga e hiperventilación. Puede ser un serio problema y requiere cuidado hospitalario y médico experimentado. El shock hipoglucémico puede producirse repentinamente y es fácilmente tratable El coma generalmente tarda días en desarrollarse.
La cantidad total de glucosa circulante en la sangre de una persona normal es sorprendentemente pequeña —de 6 a 8 gramos (I 1/2 a 2 cucharaditas de azúcar). Como se dijo anteriormente, la insulina es la hormona necesaria para la utilización apropiada de carbohidratos. Cuando la glucosa se eleva en la sangre por la ingestión de alimentos (esto ocurre muy rápidamente desde el estómago y el intestino delgado, muy a menudo en cuestión de minutos) el páncreas reacciona enviando insulina al caudal sanguíneo de modo que la glucosa puede ser quemada en los diversos tejidos o convertida en grasa u otros componentes del organismo En los diabéticos, el nivel de azúcar en la sangre se eleva porque no es metabolizado apropiadamente.
El promedio de ingestión de carbohidratos es de 300 gramos en 24 horas. Recuerde que dos cucharaditas de azúcar, 2 gramos, en una taza de te o café equivalen a la cantidad total de glucosa que circula en la sangre. ¿Cómo debería entonces un diabético organizar su dieta? A mis pacientes les digo que sigan la dieta que más les guste, evitando el azúcar puro y también los alimentos o bebidas que tengan un alto contenido de azúcar.
Deben limitar la ingestión de alimentos ricos en carbohidratos tales como los siguientes:
Tortas, mezclas para tortas, masas, pasteles y pastas.
Golosinas, chocolate, bombones de fruta y otros caramelos, chicle (excepto si son sin azúcar).
Postres de gelatina- budines y otros postres que contengan azúcar.
Dulces, jaleas, mermeladas, conservas.
Bebidas sin alcohol, mezclas instantáneas con cacao en polvo, y otros preparados azucarados. Leche condensada. Azúcar, miel, melazas.
Una gran cantidad de diabéticos leves pueden ser controlados solamente con dieta; es decir, el azúcar en la sangre puede mantenerse en un nivel relativamente normal por debajo del umbral de los riñones, y el azúcar no pasa a la orina. A los pacientes diabéticos se les enseña cómo examinar su orina con una cinta para pruebas que también indica si hay cetonas presentes.
Si un paciente tiene exceso de azúcar mientras sigue una dieta adecuada se utiliza una droga antidiabética para el tratamiento. Cuando k» situación es incontrolable con antidiabéticos orales se le enseña al paciente cómo usar insulina inyectable.
El punió impártanle aquí es que generalmente no es necesaria ninguna dieta complicada. Se les indica a los pacientes cómo utilizar su medicación en relación con una dicta adecuada de su gusto. Aprenden a saber contrarrestar eventuales transgresiones y a saber cuáles deportes y actividades alteran los requerimientos de la medicación. Un paciente inteligente e informado es siempre una gran ayuda para el médico.
La pérdida de azúcar en la orina puede causar pérdida de peso y sed inusual. La pérdida de peso ocurre porque hay una pérdida de calorías, y la sed porque hay una consecuente diuresis y deshidratación. Una infección requiere invariablemente una supervisión más detallada de la dieta y la medicación.
No puedo resistir hacer un comentario con respecto a la prueba de tolerancia a la glucosa. Este es un procedimiento muy frecuente usado para identificar al diabético muy leve. Lo he utilizado ocasionalmente ante la insistencia de un paciente o médico. En la práctica tiene un valor muy limitado. En esta prueba se le da al paciente una determinada cantidad de azúcar para tomar, y luego se examina el azúcar en la sangre y en la orina cada media hora durante dos o tres horas. Un examen físico de rutina que incluya los análisis usuales de laboratorio fácilmente servirá para identificar tanto al diabético leve como al grave.
Donde hay un metabolismo irregular de lípidos, una dieta apropiada y drogas de fármacos, si es preciso, puede emplearse para modificar y mejorar la situación. El metabolismo irregular de lípidos puede ser hereditario, o puede originarse a causa de hábitos alimentarios deficientes. La terapia medicamentosa no debería ser introducida a no ser que la dieta sea ineficaz. (Ver texto sobre colesterol y lípidos en la sección de Arteriosclerosis, más adelante.)